EL ESTRÉS Y LA OBESIDAD CON LA APNEA DEL SUEÑO

EL ESTRÉS Y LA OBESIDAD CON LA APNEA DEL SUEÑO

EL ESTRÉS Y LA OBESIDAD CON LA APNEA DEL SUEÑO

El estrés y la obesidad detrás del aumento del número de personas con apnea del sueño

¿Sabías que podías ser una persona completamente sana si no padecieras tanto estrés o redujeras considerablemente tu peso? ambos factores pueden ser los desencadenantes de muchas enfermedades y patologías como por ejemplo también la apnea del sueño. No lo decimos nosotros, sino fuentes de la Universidad de Granada.

Los datos son los que son. En España, ente el 5% y el 10% de la población sufre problemas continuados de insomnio y, por otro lado, entre el 2% y el 4%, apnea del sueño aunque se calcula que de estos el 80% no se diagnostica porque es difícil de identificar. De hecho se espera que la apnea del sueño continúe aumentando su incidencia entra la población y aumente al 6% en los próximos años. ¡Casi nada!

Aunque haya pacientes que lo desconocen, la apnea del sueño se puede prevenir. Puede ayudar bastante al bajar de peso y regular los niveles de estrés. Aunque la propia genética, las condiciones ambientales, la postura a la hora de dormir, el equipo de descanso o a cualquier anomalía anatómica o psicológica, incluso también un estilo de vida poco sano, pueden alentar la aparición de apnea del sueño. Pero el sobrepeso y el estrés son dos desencadenantes de primer orden que es preciso regular.

Son dos aspectos que deben porque menospreciarse. Tanto el estrés como el sobrepeso pueden llevar a aparecer patologías antes inexistentes en pacientes sanos, de eso no hay duda. Y entre ellas la apnea del sueño donde quien la padece sufrirá una menor calidad de vida, mayor probabilidad de sufrir accidentes al quedarse dormido conduciendo e incluso padecer diabetes y paros cardiovasculares. De hecho otras investigaciones clínicas en EE UU y Canadá apuntan que estos trastornos incluso elevan el riesgo de padecer enfermedades neurodegenerativas como el alzhéimer y el párkinson.

Detectar las apneas con una prueba que se realiza mientras uno duerme y mide el sonido, la respiración y la saturación de oxígeno (polisomnografía) es una de las soluciones para identificarla. Si hay más de 30 interrupciones, de 30 apneas a la hora, se considera un caso grave. Las interrupciones en la entrada de aire alteran el oxígeno en sangre y el cerebro ordena microdespertares que impiden el sueño REM, el más reparador. Y es sabido que el la obesidad impide también un sueño reparador y saludable para las personas y también el estrés dónde el cerebro no llega a descansar bien y desconectar.

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